Por qué España está quitando el bidé (y por qué Italia lo tiene por ley)

Por Bootyful · Actualizado el

El bidé está desapareciendo de los baños españoles por un motivo muy poco romántico: no cabe. En los pisos nuevos y en las reformas, su hueco se lo quedan la ducha grande o el mueble con cajones, y solo queda una ciudad donde sigue siendo obligatorio instalarlo, Zamora. Italia, en cambio, lo exige en todas las viviendas por decreto desde 1975, y Japón lo ha metido dentro del váter. Nuestra lectura, y te la damos como opinión: España ha quitado el mueble, no la necesidad.

Del baño de la abuela al baño de 4 m²

Si creciste en un piso con azulejos verdes, sabes de qué hablamos: lavabo, váter, bañera y, al lado, ese señor bajito de porcelana que servía para lavarse, para poner los pies en remojo y para que los primos pequeños preguntaran qué era aquello.

No era una rareza de tu abuela. En 1980, España era el segundo fabricante de bidés de Europa, por detrás de Italia y por delante de Francia, según la historia del bidé de Beaupré y Guerrand que cita el Guichet du Savoir de la Biblioteca Municipal de Lyon. Entre los tres países sumaban el 85,3 % de la producción del continente.

El Estado también contaba con él. Las normas de diseño de las viviendas sociales que publicó el BOE el 10 de diciembre de 1976 dibujan el cuarto de aseo con cinco piezas —inodoro, bidé, lavabo, bañera y ducha— y reservan al bidé una zona de uso de al menos 70 por 120 cm, la misma que al inodoro. Hemos repasado la orden: el bidé sale en los planos y, en su segunda parte, en las instrucciones de desagüe, pero no hemos encontrado la frase que lo haga obligatorio.

Lo decimos porque en internet se repite que el franquismo lo impuso y que fue obligatorio en la vivienda social entre 1976 y 1978; lo cuenta, por ejemplo, The Local, sin enlazar la norma. Puede que sea verdad. Nosotros no hemos dado con el texto, así que no lo afirmamos.

Lo que sí está escrito es lo de Zamora. Su plan urbanístico, según El Independiente, pide un «cuarto de baño completo, compuesto por lavabo, inodoro, bidé y ducha». La exigencia viene del plan de 1986 y sobrevivió a las revisiones de 2001 y 2011, cuenta Xataka, que recoge además cómo una arquitecta municipal admitió que la norma podía parecer «algo ridícula». En Zamora el bidé no ha muerto: está blindado.

Lo mató el metro cuadrado (o eso creemos)

Aquí empieza la parte de opinión, y la marcamos como tal.

La frase no es nuestra. Xataka tituló que al bidé «lo mató el metro cuadrado y lo enterró el diseño escandinavo», y las interioristas que cita ese artículo dan las cuentas: los baños urbanos rondan los 4 metros cuadrados y un bidé pide unos 60 centímetros de ancho junto al inodoro. Son cifras de profesionales del sector recogidas por un medio, no una estadística oficial. No hemos encontrado ninguna fuente pública que mida el tamaño medio de los baños españoles ni cuántos hogares conservan bidé; el «60 %» que circula aparece siempre sin estudio detrás, así que no lo usamos.

Hay un segundo sospechoso: el presupuesto. En un debate sobre el bidé organizado por Geberit en Casa Decor, la decoradora Verónica Montijano lo resumió así, según la crónica de Interempresas: «las inmobiliarias suelen prescindir del mismo por una cuestión presupuestaria, pero ¿si es un buen invento, por qué va a desaparecer?».

Nos parece la pregunta correcta. Creemos que nadie decidió un buen día que lavarse con agua estuviera pasado de moda. Lo que pasó es más tonto: en cada reforma hubo que elegir entre el bidé y un plato de ducha en el que cupieran los codos, y ganó la ducha. Reforma a reforma, el país se quedó con el papel como única opción sin haberlo votado.

Y una pieza que ya no ves en casa de nadie deja de parecerte normal. No tenemos datos para demostrarlo; es lo que creemos.

Italia: el bidé obligatorio desde 1975

En Italia la discusión se cerró por la vía rápida: con un decreto. El 5 de julio de 1975, el Ministerio de Sanidad italiano firmó una norma sobre la altura mínima y los requisitos higiénicos de las viviendas, publicada en la Gazzetta Ufficiale n.º 190, del 18 de julio de 1975. Su artículo 7 dice que, en cada vivienda, al menos un cuarto de baño debe tener estos aparatos: «vaso, bidet, vasca da bagno o doccia, lavabo». Inodoro, bidé, bañera o ducha y lavabo. Sin bidé, el baño está incompleto a ojos de la ley.

Tres detalles del texto que nos encantan:

  • El decreto actualiza unas instrucciones ministeriales de 1896. El bidé entró en la ley italiana de la mano de una reforma que llevaba casi ochenta años esperando.
  • Es el mismo texto que fija la altura mínima de los techos en 2,70 metros. Para el legislador italiano, techo alto y culo limpio van en el mismo paquete.
  • No habla de costumbres ni de tradiciones: lo pone en una lista, entre el inodoro y la bañera, y a otra cosa.

Fuente: Gazzetta Ufficiale n.º 190, del 18 de julio de 1975

La industria acompañaba. En 1980 Italia fabricaba ella sola la mitad de los bidés de Europa, de nuevo según el Guichet du Savoir.

No sabemos si los italianos tienen bidé porque la ley lo manda o si la ley lo manda porque ya lo tenían. Sospechamos lo segundo. Pero el efecto es el que es: allí, cuando el baño se queda pequeño, el bidé no es lo primero que salta.

Francia lo inventó y lo abandonó; ingleses y americanos nunca lo quisieron

La palabra es francesa: «bidet» era también el nombre de un caballo pequeño, y el aparato se usa a horcajadas, como quien monta. El invento se atribuye a los ebanistas parisinos del siglo de Luis XV, sin inventor ni fecha conocidos, y vivió su mejor época en los baños franceses de los años cincuenta y sesenta, antes de ir desapareciendo a partir del final del siglo. Todo ello según el Guichet du Savoir, el servicio de consultas de la Biblioteca Municipal de Lyon.

Las causas que apunta esa biblioteca te van a sonar: falta de espacio, la competencia del papel higiénico, la llegada de la lavadora (que reclamó su sitio en el baño) y, sobre todo, la ducha diaria. Añade una más, muy francesa: la mala fama de un objeto asociado durante siglos a la alcoba y a los hoteles de mala muerte.

Esa mala fama es justo la que cruzó el Atlántico. Según The Local France, que se apoya en reportajes de las revistas Slate y The Atlantic, muchos estadounidenses vieron un bidé por primera vez siendo soldados en la Segunda Guerra Mundial, y lo vieron en los burdeles: de vuelta a casa, el aparato quedó asociado a ellos. En el mundo anglosajón, resume el mismo artículo, nunca llegó a cuajar.

Es decir: el país que lo inventó lo dejó caer, y los que más se ríen de él lo conocieron en el peor sitio posible. Pobre caballito.

Japón resolvió el problema dentro del inodoro

Japón nos parece el caso más interesante. En lugar de reservar 60 centímetros de baño, puso el chorro de agua en el asiento del inodoro. TOTO lanzó su Washlet en 1980 y en 2022 anunció 60 millones de unidades vendidas en el mundo, según su nota de prensa.

El cambio no fue inmediato. En 1992 solo el 14,2 % de los hogares japoneses tenía uno; en marzo de 2018 eran el 80,2 % de los hogares de dos o más personas, según la encuesta de la Oficina del Gabinete que recoge Nippon.com. Un cuarto de siglo largo para pasar de rareza a electrodoméstico corriente.

PaísQué hizo con el bidéDónde está escrito
ItaliaObligatorio en al menos un baño de cada vivienda desde 1975Gazzetta Ufficiale n.º 190
EspañaObligatorio solo en Zamora; en el resto, retirada reforma a reformaEl Independiente
FranciaLo inventó; fue desapareciendo desde finales del siglo XXGuichet du Savoir
Estados UnidosNunca lo adoptó: lo asoció a los burdeles de la guerraThe Local France
JapónSin mueble: chorro integrado en el váter, en el 80,2 % de los hogares de dos o más personas (2018)Nippon.com

La lección que sacamos, otra vez como opinión: el problema del bidé nunca fue el agua, fue el mueble. Donde el agua encontró un sitio que no robaba metros, se quedó.

El bidé no ha muerto: se ha mudado bajo la tapa

Si en tu baño ya no cabe el de porcelana (o nunca lo hubo), hoy hay tres maneras de recuperar el agua sin recuperar el mueble:

  • El inodoro japonés completo. Lo hace todo, pero es un aparato eléctrico: pide un enchufe junto al váter y cambiar el inodoro o, como mínimo, la tapa.
  • La ducha higiénica, ese grifo con manguera al lado del váter que los interioristas están poniendo en lugar del bidé. Te contamos sus pros y sus contras en ducha higiénica o bidé.
  • El bidé adaptable, una pieza que se coloca bajo la tapa del váter que ya tienes y se conecta a la toma de agua de la cisterna. La guía completa está en bidé para inodoro.

Lo nuestro es lo tercero, así que no somos neutrales. El bidé Bootyful se instala sin obras, sin fontanero y sin electricidad, en unos 10 minutos según nuestros propios datos, y funciona solo con la presión del agua.

Bidé adaptable Bootyful colocado bajo la tapa de un inodoro, visto desde arriba

También tiene límites, y preferimos que los sepas antes: el agua sale fría, tal como llega de la red; no seca ni calienta el asiento, como hacen los japoneses eléctricos; y no vale para todos los váteres, porque hace falta una toma de agua accesible y una tapa cuyas fijaciones y forma dejen sitio a la pieza.

Dos cosas más que el bidé de la abuela no podía hacer. Si vives de alquiler, este se puede desmontar y llevar a otro váter compatible; lo explicamos en bidé en piso de alquiler. Y si no sabes ni cómo llamarlo, tranquilo: casi nadie lo sabe, y hemos reunido los nombres que le pone la gente en limpiaculos, chorrito y compañía.

El mueble se ha ido de casi todos los baños nuevos y no creemos que vuelva. El chorro de agua, en cambio, cabe en cualquiera: mira cómo funciona un bidé que va bajo la tapa. Planta un pino y salva el planeta.

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