Cómo convertir tu inodoro en bidé sin obras ni fontanero: paso a paso

El bidé Bootyful con todas las piezas para instalarlo

Por Bootyful · Actualizado el

Para convertir tu inodoro en bidé no hay que picar azulejos ni llamar a nadie. Se hacen dos cosas: se desliza un adaptador plano entre la taza y la tapa, y se intercala una pieza en T en la entrada de agua de la cisterna para que un tubo fino lleve el agua hasta el adaptador. Ni enchufe, ni desagüe nuevo, ni silicona. Con un inodoro estándar son unos 10 minutos, como decimos en la página de inicio de Bootyful, y el montaje entero se ve en nuestro vídeo de instalación.

Lo que casi nadie cuenta es el detalle: qué tuerca se afloja, en qué orden y qué pasa si tu baño no se parece al del vídeo. Vamos a eso.

Lo que necesitas (y lo que no): herramientas y 10 minutos

Un apunte antes de empezar: existen «váteres sin instalación» solo de nombre. Agua hay que conectar siempre. Lo que te ahorras es la obra.

En la caja de un Bootyful vienen:

  • el bidé, con sus dos aros de fijación ya montados;
  • un tubo flexible de 150 cm;
  • un adaptador en T con sus juntas;
  • un adaptador simple, que une el tubo con el bidé;
  • dos adhesivos rojos de doble cara, para las tapas que no se pueden atornillar.

Fuentes: vídeo de instalación de Bootyful y página de inicio de Bootyful

¿Y herramientas? No tenemos publicada una lista, así que no te vamos a prometer que no haga falta ninguna. En nuestro vídeo todo se hace a mano, con una toalla cerca para el agua que cae al soltar la entrada de la cisterna. Los artículos sobre otros adaptadores parecidos sí mencionan «una llave inglesa y un destornillador» y menos de 15 minutos, como recoge Xataka Home. En la práctica: si las tuercas de tu tapa y de tu cisterna giran con la mano, no necesitas nada más; si llevan años sin moverse y la cal las ha agarrotado, a mano no saldrán.

Lo que seguro no necesitas: taladro, enchufe, silicona ni fontanero.

Antes de empezar: localiza la llave de paso de la cisterna

Mira detrás o al lado del váter. Verás un tubo (el latiguillo, casi siempre flexible y metálico) que sale de la pared y entra en la cisterna, por un lateral o por debajo. Donde ese tubo sale de la pared suele haber una llave pequeña: la llave de paso, o llave de escuadra. Es la que cierra el agua de la cisterna sin dejar sin agua al resto de la casa.

Según lo que encuentres, la instalación cambia poco o mucho:

Lo que vesDónde va la pieza en T
Latiguillo flexible que entra por un lateral de la cisternaEn la entrada de agua de la cisterna
Latiguillo flexible que entra por debajo de la cisternaEn la entrada de agua de la cisterna
Tubo rígido entre la pared y el inodoroEn el lado de la pared, sobre la llave
Inodoro suspendido, con la cisterna dentro de la paredEn la toma de agua del lavabo

Fuente: vídeo de instalación de Bootyful

Si no encuentras ninguna toma de agua visible y accesible cerca del inodoro, para aquí: es uno de los casos en los que un adaptador no encaja. Lo explicamos en la guía para saber si un bidé adaptable es compatible con tu inodoro.

Paso a paso

El orden es el de nuestro vídeo: primero se fija el bidé, después se toca el agua. Tiene su lógica, porque así compruebas que el aparato cabe bajo tu tapa antes de desmontar nada de fontanería.

Situar el adaptador bajo la tapa

  1. Afloja las dos tuercas que sujetan la tapa, por debajo de la taza. No hace falta quitarlas del todo: basta con que la tapa se levante lo justo para deslizar el bidé por debajo.
  2. Coloca el bidé de modo que los tornillos de la tapa pasen por sus dos aros de fijación.
  3. Céntralo. Las boquillas no deben quedar pegadas al borde interior de la taza: si rozan la cerámica, no pueden desplegarse.
  4. Vuelve a apretar bien la tapa.
Bidé Bootyful colocado bajo la tapa de un inodoro, visto desde arriba

Baja la tapa y siéntate un momento. Si cierra y no baila, esta parte está hecha.

Cerrar el agua y vaciar la cisterna

Gira la llave de paso hasta cerrarla. Después mantén pulsado el botón de la cisterna hasta que no quede agua dentro. Si te saltas el vaciado, lo descubrirás en el paso siguiente (y en tus calcetines).

Colocar la pieza en T

  1. Desenrosca el latiguillo en el punto donde entra en la cisterna. Caerá un poco de agua: para eso está la toalla.
  2. Mete una junta dentro del adaptador en T y enróscalo en la entrada de agua de la cisterna.
  3. Enrosca el latiguillo en el otro extremo de la T. El agua vuelve a llegar a la cisterna como antes, y la T deja una salida libre para el bidé.

La medida de las roscas no la tenemos publicada, y preferimos no dártela de memoria. Si tu entrada de agua tiene un aspecto poco habitual, haz una foto y pregunta antes de desmontar.

Conectar el tubo y abrir el agua

  1. Encaja un extremo del tubo flexible en la salida libre de la T. Entra muy justo y hay que empujar con ganas; el propio vídeo avisa de que cuesta y pide paciencia en lugar de fuerza bruta. Después aprieta la tuerca que lo sujeta.
  2. En el otro extremo del tubo, monta el adaptador simple de la misma manera (cuesta lo mismo).
  3. Enrosca ese extremo en el bidé, bajo el mando. Cuidado con empezar la rosca torcida: si notas resistencia desde la primera vuelta, desenrosca y vuelve a empezar.
  4. Abre la llave de paso.

Comprobar fugas

Esto no sale en el vídeo y nos parece el minuto mejor invertido de toda la instalación. Con el agua abierta, mira y toca las tres uniones nuevas: la T con la cisterna, el latiguillo con la T y el tubo en sus dos extremos. Luego gira el mando del bidé con la tapa bajada, para que el agua corra por el tubo, y vuelve a mirar.

Si una rosca gotea, cierra el agua, comprueba que la junta está en su sitio y aprieta de nuevo. Para las roscas que siguen goteando, nuestro soporte recomienda dar unas vueltas de cinta de teflón. Repite la revisión al día siguiente: una gota lenta no se ve en el momento.

Casos difíciles: entrada de agua lateral, por abajo, empotrada, latiguillo rígido

Entrada lateral o por abajo. No son casos difíciles, aunque lo parezcan. La instalación es exactamente la misma; solo cambia la postura en la que trabajas.

Tubo rígido entre la pared y el inodoro. La T añade unos centímetros a la conexión y un tubo rígido no cede para dejarle sitio. En ese caso, como se ve en el vídeo, la T puede ir en el lado de la pared, sobre la llave.

Llave de paso pegada a la pared o al inodoro. Si no hay espacio para la T, en algunos casos nuestro soporte aconseja añadir un segundo latiguillo flexible corto, de los que se venden en cualquier tienda de bricolaje, para ganar margen.

La tapa no se puede atornillar. Hay tapas de encajar, sin tornillos accesibles. Para ellas los aros de fijación se quitan y el bidé se pega a la cerámica con los dos adhesivos de doble cara de la caja, como explicamos en la página de instalación. El soporte aconseja limpiar antes la cerámica con alcohol.

Los tornillos de la tapa están muy separados. El límite es de 21 cm entre las dos fijaciones, según nuestro esquema de medidas. Por encima de esa distancia, los aros no llegan.

La tapa ya no cierra o aprieta las boquillas. Prueba a quitar los aros para poder retrasar el bidé. Si el relieve interior de la tapa sigue tocando las boquillas, ese modelo de tapa no es compatible, y no hay apaño que valga.

Conectarlo al lavabo cuando la cisterna no es accesible

Con un inodoro suspendido, la cisterna está dentro de la pared y no hay latiguillo a la vista. La alternativa es llevar el tubo hasta la toma de agua fría del lavabo y poner allí la pieza en T, con los mismos pasos: cerrar la llave del lavabo, intercalar la T, conectar el tubo.

La condición es la distancia. El tubo mide 150 cm, como indica la ficha técnica de la página de inicio, y tiene que hacer el recorrido completo, con sus curvas, desde debajo del lavabo hasta el lado del inodoro donde queda el mando. Mide ese recorrido con una cuerda antes de comprar, no en línea recta.

Dos cosas más que conviene saber. El tubo queda a la vista entre el lavabo y el váter, y a algunos les molesta. Y la toma que se usa es la de agua fría: no ofrecemos conexión al agua caliente.

Si el lavabo está en otra pared o demasiado lejos, un adaptador bajo la tapa no es tu solución, y te irá mejor con otra de las opciones que repasamos en la guía de tipos de bidé para inodoro.

Errores frecuentes

  • No vaciar la cisterna. Cerrar la llave no basta: el depósito sigue lleno y sale por la entrada en cuanto la sueltas.
  • Olvidar la junta de la T. Sin ella, la rosca gotea por mucho que aprietes.
  • Dejar el tubo a medio encajar. Como cuesta entrar, es fácil quedarse corto. Empuja hasta el fondo antes de apretar la tuerca.
  • Enroscar torcido el tubo en el bidé. La rosca es de plástico: si entra forzada, se estropea.
  • Apretar como si no hubiera un mañana. Firme, sí; a lo bestia, no. Una junta aplastada sella peor.
  • Colocar el bidé demasiado adelantado. Las boquillas chocan con el borde de la taza y no bajan.
  • No volver a mirar al día siguiente. Las fugas pequeñas tardan en dar la cara.

Cómo desmontarlo sin dejar rastro

Es el mismo camino al revés. Cierra la llave de paso, vacía la cisterna, suelta el tubo, quita la T y vuelve a enroscar el latiguillo directamente en la cisterna, con su junta. Afloja la tapa, saca el bidé y aprieta. Abre el agua y revisa la unión del latiguillo, que es la única que has tocado de la instalación original.

Si lo fijaste con los aros, el baño queda igual que antes: no hay agujeros ni piezas cambiadas. Si lo pegaste con los adhesivos, puede tocar retirar restos de la cerámica, así que «sin rastro» depende de tu paciencia. Según nuestro soporte, el aparato se puede volver a montar en otro inodoro, y más de uno se lo ha llevado en la mudanza; lo contamos en la guía del bidé en un piso de alquiler.

¿Y si lo montas y no te convence, o tu váter resulta ser de los rebeldes? Tienes 100 días para devolverlo, con las condiciones de la página de devoluciones. El modelo, lo que trae y cómo funciona el chorro están en la página de Bootyful, el bidé que se instala bajo la tapa.

Carrito de compra